Metropolis

Año 2026, el mundo está dividido en dos grandes clases, los propietarios y los trabajadores, en gigantescas ciudades-estado, los propietarios miran el mundo desde las alturas de sus inmensos rascacielos, mientras bajo la ciudad, en el subsuelo, los trabajadores trabajan sin cesar para mantener en funcionamiento la gigantesca ciudad y los servicios, para mantener el modo de vida de los propietarios.

Esta es la visión que Fritz Lang mostró en su legendaría pelicula “Metropolis” en 1927, y que hoy debido al estreno de la versión remasterizada de la única copía original de dicho film que se conserva, vuelve a estar de actualidad.

En la pelicula, muda, Fritz Lang y su mujer, (la guionista del Film), muestran un futuro desolador, dominado por la casta elitista donde los trabajadores, son eso, trabajadores, meros esclavos sin derechos que trabajan día y noche, para que “ellos” puedan disfrutar de su lujosa vida.

Es sorprendente ver, cómo 84 años después de su estreno, y 200 años antes de la supuesta fecha en la que la pelicula tiene lugar, la realidad parece alcanzar a la ficción de la misma, pudiendo llegar a aseverar que más que tratarse de una pelicula de ciencia ficción, es una cruda y fiel visión de la realidad actual y sombria premonición del futuro más cercano para nosotros.

Pero al igual que en la pelicula, los trabajadores se revelan contra lo establecido, alentados por una máquina, un robot, en esta nuestra alegoría el pueblo va despertando y dandose cuenta de que en realidad, no vivía en una Democracía Politica que sostenia el estado del Bienestar, sino que empieza a descubrir pavoroso como son realmente los mercados los que controlan y dominan no ya al pueblo sino a los supuestos gobiernos y gobernantes, meros titeres en manos de los mismos.

Ete aquí que los periodicos y medios que antes proclamaban que sí que viviamos en una Democracía, ahora empiezan a gritar avisos de emergencía ante la cada vez más que evidente manipulación, no, esa no es la palabra adecuada, corrupción es más apropiada de la misma, pues la democracía está corrupta, al no servir ya al pueblo sino a los mercados, está prostituida por los mismos, que se la beneficían a su antojo, poniendo y quitando cuando y donde les apetece. Los medios empiezan a denunciar ahora, a prevenir, cuidado! que viene la tecnocracía! expertos economicos puestos al frente de los Gobiernos para llevar a cabo los mandatos de San Mercado.

Y de mientras, en nuestro País, los supuestos futuros gobernantes del País, lanzan premisas y promesas, sin determinar claramente las mismas, anunciando que ellos son los adalides de la Democracía. Prometiendo que no escucharán los mandatos de los Mercados, que mirarán por el pueblo, que ignorarán a Bruselas, al BCE, al FMI y hasta a su abuela si hace falta. Todo por obtener el puesto de titere de los mercados y despues de lo prometido me olvido.

Algunos demuestran tener muy claro que mejor es callar o confundir, antes que intentar prometer cosas que luego saben que no podrán cumplir, “Sabemos qué es lo que hay que hacer, y lo vamos a hacer! y por eso hacemos lo que hemos dicho que ibamos a hacer, y por eso seguiremos haciendo aquello que nos toca hacer a pesar de que alguno no se crea que vamos a hacer lo que hemos dicho que ibamos a hacer!!!”, esto es un claro ejercicio de callar y confundir que sería merecedor del premio nobel de la confusión.

Otros van más allá y demuestran no saber ni qué van a tocar o a no tocar y empiezan a usar los dedos para intentar recordar “era la sanidad…?” le pregunta el periodista y el responde “no, eso no era, tranquilo vuelvo a empezar y ya me acordaré” (por favor que a este le pidan la dimisión)

Pero al final señores al igual que en Metropolis, da igual si es el rey de la confusión y el no decir, o si es el campeon del olvido, sea el que sea no será más que mero titere del Mercado.

Porque aquí el único democratico, el único que realmente es paladin de la Democracía, y el único que realmente lucha por defender a esos “trabajadores” de la pelicula, son el pueblo, somos nosotros, tú y yo, y cada día más y no pararemos hasta que “Metropolis” sea de los “trabajadores”.

 

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