Odio mi vida

No, no es verdad, no odio mi vida pero cuantas veces hemos dicho eso cuando teníamos 15 años? una época convulsa donde las haya, con sentimientos encontrados, donde ahora estás arriba y luego abajo, una época de aprendizaje y experimentación como pocas, donde te acabas de formar como adulto… si la acabas.

Sí porque si hay una época difícil, es esta, una época donde descubrimos los primeros amores, las primeras frustraciones, donde de repente nos vemos solos en un mundo en el que nadie absolutamente nadie nos entiende y en el que no podemos contarle a nadie , y menos que a nadie a nuestros padres por favor!, lo que hacemos.

Por un lado nos creemos ya lo suficientemente adultos para llevar nuestra vida sin más y por otro seguimos durmiendo abrazados a la almohada, al peluche o a lo que sea.

Luego tendemos a magnificar todo, nuestras relaciones con los amigos, nuestra relación con nuestros padres, ohhh es todo tan terrible, joder porque no me dejarán simplemente en paz y ya!

Empezamos a salir, empezamos a beber y a más cosas, y nos parece que nuestros padres nos odian y que son idiotas, y que sólo nuestros amigos nos entienden, nos olvidamos de que ellos tambíen tuvieron 15 años y pasaron por lo mismo, nos cabreamos porque nos piden hacer cosas en casa, que por otro lado es completamente normal que participemos, pero nosotros sólo queremos hacer lo que nos da la gana, en nuestra época estábamos con el teléfono y sino, en la calle, (claro, no teníamos móviles…), hoy en día están con el móvil y tienen perfiles en todas las redes sociales y si tus padres están en ellas, entonces tienen varias cuentas, la oficial para la familia y la de los amigos.

Y con esa edad todo nos parece enorme, me acuerdo de mis amigos y yo emborrachándonos todas las semanas, porque todo nos agobiaba, todo nos asfixiaba, porqué coño no nos dejarán en paz  de una vez? y porqué no? porque simplemente nos gustaba, estábamos felices borrachos, o al menos parecíamos estarlo y queríamos creer que lo estábamos, porque pasábamos de todo, perdíamos la vergüenza, perdíamos la razón, los problemas parecían menos…

Y el que no se emborrachaba, se drogaba, o fumaba, y claro se lo ocultábamos a nuestros padres, como el hecho de que perdimos la virginidad mucho antes que ellos (o que lo que nos dicen ellos), y oh aquellas broncas con los amigos, las discusiones y los líos de la cuadrilla, era todo tan tremendo… o al menos eso nos parecía a nosotros.

Porque quién no ha cogido y a dicho mis padres son gilipollas, los odio, no hacen mas que regañarme, decirme que haga la cama, que ordene mi cuarto, coño tío que pesados, joder si eso lo deben hacer ellos no? coño si siempre lo han hecho, yo no freí un huevo hasta que me fui a vivir por mi cuenta, y no te digo nada de limpiar, ojala sí hubiese hecho algo antes, no me hubiese ido tan mal en mi independencia.

Pero claro luego encima estamos fatal porque cómo le vamos a decir a nuestros padres que bebemos que follamos que nos drogamos, y eso nos provoca más ansiedad y entonces bebemos y nos drogamos más, y nuestra vida es una puta mentira tío joder si es que no les puedo decir nada, y en mi tiempo nos dábamos de ostias contra la pared, ahora les da por otras tonterías, quizá más peligrosas, y no nos dábamos cuentas que ellos tuvieron 15, y que tambíen se enfrentaron a lo mismo que nosotros, y quizá no de la misma forma, pero sí muy parecido pasaron por lo mismo, y nos despertábamos en la cama desnudos en un charco de pota y no sabíamos porqué ni como habíamos llegado allí, y de repente te llamaba una amiga y te decía qué había pasado la noche anterior y donde estaba su ropa que sus padres estaban hechos una furia. Y que menuda mierda la de anoche.

Pero realmente tenía tanta importancia eso? mirando atrás recuerdo lo mal que lo pasaba de estudiante, cómo se metían conmigo, me hacían lo que hoy se llama bullying y en mi época era que se metían contigo, me insultaban porque era gordo, porque era sensible, porque tenía las orejas separadas, porque hablaba raro, sí, yo era sensible, todo me afectaba, hasta que la estúpida de mi hermana me llamase tonto cuando preguntaba algo que según ella debía saber, y cómo actué yo? golpeando, pegando , rompiendo, soltando mi furia y mi ira, contra todo y todos, en clase acabaron temiéndome, hoy por hoy me doy cuenta , que tampoco era para tanto, pero claro, eso lo dices con 30 años después.

Tenía tanta importancia lo que nos pasaba? ahora pienso que no, pero en aquella época se nos caía el mundo encima, nos queríamos morir, alguno, imbécil, lo hacía, se quitaba la vida, otros se la acababan quitando con las drogas o el alcohol. Realmente es tan horrible que aquella tía se riese de mí? o se liase con mis amigos sabiendo que yo la quería? ahora lo que pienso es que esa tía no valía la pena, ya he vivido y visto demasiado para que eso me importe.

Pero odiábamos nuestra vida y nos queríamos morir igualmente, pero dime qué tenía de mala nuestra vida? tenemos comida, techo, agua, dinero, estudios, hay niños por ahí muriéndose de hambre, en la calle, algunos esclavizados sexualmente, o torturados, o asesinados, y no hay que irse a Siria para verlo, lo puedes ver aquí en las barriadas.

No, si nos ponemos a pensarlo seguro que nuestra vida no era tan mala, pero aun así para nosotros lo era  y la odiábamos y nos queríamos morir, y bebíamos y nos drogábamos, y moríamos.

Lo que sí era terrible era lo que hacíamos, y lo que nos callábamos, acaso estúpidos de nosotros nos creíamos que nuestros padres realmente no sabían nada? nuestros padres sabían y callaban porque tenían que callar porque es una etapa que tenemos que pasar nosotros y darnos cuenta de lo que estamos haciendo con nuestra vida, porque al principio beber, fumar y todo eso es muy divertido, pero luego llegan los bajones, los malos rollos, los problemas físicos, el mono, la ansiedad, el camello persiguiéndote para que le pagues o te rompe las piernas, y al final acabas en una montaña muerto con 100 puñaladas para que sirva de lección.

Porque nada es tan grave, y al cabo del tiempo, de repente lo de beber no tenía tanta gracia, y los dramones cuadrilleros pasaban a ser tonterías, y de hecho, hasta empezábamos a entender a nuestros padres mejor, y ya no queríamos salir sólo para emborracharnos, por desgracia para entonces, alguno se había quedado en el camino, se había muerto de sobredosis, de cirrosis, o se había suicidado, y se había perdido todo lo que venía después.

Yo siempre lamentaré la muerte de mi hermano y a veces le hablo, le grito, lo que se ha perdido, no conoció a esa chica que realmente le haría feliz, no llegó a conocer a sus sobrinos, ni jamás vivirá la experiencia de tener a tu hijo en tus brazos recién nacido, ni de verle crecer, ni de sentirte tan feliz sólo porque le vez sonreír y de estar tan preocupado sólo porque estornude. Es un lujo ver a la sangre de tu sangre abrirse camino en la vida, y verla crecer y madurar y enfrentarse a los problemas, te preocupas por ellos, te cabreas por ellos, y te acuerdas de cuando tú eras ese crío. No cambiaría eso por nada.

Por eso ya no odio mi vida,

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